Polonia “Polska” está situada en la porción oriental de la Europa Central, limita al norte con el mar Báltico y el Óblast de Kaliningrado (terreno perteneciente a Rusia aunque sin conexión alguna con ella), al noreste con Lituania, al este con Bielorrusia, al sureste con Ucrania, al sur con Eslovaquia y República Checa, y al oeste con Alemania.
El gobierno se rige mediante una república parlamentaria, con un presidente como jefe de estado, elegido por sufragio universal directo cada cinco años.
Polonia entra en la Unión Europea (UE) en 2004, sin embargo, no ha completado el tercer paso de la Unión Monetaria, ya que no se ha diseñado el euro polaco ni dado una fecha oficial para su introducción. La moneda circulante es el z?oty (PLN), un zloty se subdivide en 100 groszy.
Con esta breve información inicial, a las 11,10 de la mañana parte nuestro avión desde el Aeropuerto San Pablo de Sevilla. En tres horas y cincuenta minutos y con la compañía Enter Air, nos encajamos en tierras polacas.
De los dos aeropuertos, es el Fryderyk Chopin el que nos da la bienvenida, ubicado muy cerca del centro de la ciudad, y desde el que se puede llegar a Varsovia “Warszawa” en veinticinco minutos en autobús.
Desde el aeropuerto, y con una persistente lluvia, nos trasladamos directamente al Best Western Hotel Felix***, al noroeste de la ciudad y a unos ocho kilómetros del centro.
Una vez recepcionada la que va a ser nuestra habitación por unas horas y realizada la primera toma de contacto con el entorno, solo queda hacer el primer cambio de moneda. Le corresponde revista a una cercana sucursal del Bank Pekao S.A., el idioma del cajero más parecido al nuestro es el italiano y por 400 PLN he de canjear unos 100,96 euros.
Acogidos por la ciudad más grande de Polonia, situada en el centro del país, corazón de la llanura de Mazovia, Varsovia ejerce como capital desde 1596, siendo el foco de acontecimientos económicos y políticos. Y no solo es en lo local, ya que se trata de uno de los principales centros económico-financieros y culturales de la Europa Central, localizándose sobre las principales rutas de tránsito internacional.
Con una población de aproximadamente 1,7 millones de habitantes, incluyendo el área metropolitana, es considerada la novena ciudad más poblada en la Unión Europea. Uno de los símbolos locales es la Sirenita o Sirena de Varsovia, motivo por el que aparece en el escudo de la ciudad. Metrópolis palpitante de vida y a su vez una población con una historia excepcional.
Polifacético destino turístico, ofrece varias rutas, maneras de conocerla y de pasar tiempo libre. Puede ser capital administrativa y comercial de Polonia, pero hay toda una serie de encantadoras atracciones para el visitante que también puede disfrutarla a pie, aunque hoy no era el día:
Son las 6,30 de la tarde, nos sigue acompañando la lluvia, dicen los residentes que habitual en estas tierras y que además anochecerá pronto. Con este panorama, solo queda llamar a un taxi y encajarnos en pleno centro de la ciudad. Treinta minutos más tarde, el taxímetro se detiene junto al número 64 de ul. Nowy Swiat (calle de Nuevo Mundo).
Con la urgencia de quitarnos del aguacero, entramos a la carrera en el bar más cercano, el destino quiso que fuese el “Bierhalle Browar Restauracja”, un lugar inspirado por las mejores tradiciones de restaurantes-cervecerías de Polonia y de Baviera. Se une el sabor de la cerveza elaborada en el restaurante con una excelente cocina y el mejor servicio, ya que la mayor atracción de Biernhalle es la posibilidad de observar el proceso de fabricar cerveza.
La cerveza de Bierhalle se confecciona según la ley de pureza Reinheitsgebot, del año 1516, que establece que la cerveza se debe elaborar a partir de cuatro ingredientes: agua, malta de cebada, lúpulo y levadura. Para comer, cualquier plato es un acierto, la especialidad de la casa es el codillo de cerdo. Tras dos horas de cerveza, comida, tertulia y rizas; en la calle, parece que el tiempo nos da una pequeña tregua, aprovechamos para pedir la cuenta, no sin antes despedirnos de sus bellas y simpáticas camareras.
En la calle, de nuevo nos encontramos en parte de la antigua ruta de la vieja Varsovia hacia Ujazdów, “Nowy Swiat”. A unos diez minutos andando, la Ciudad Vieja o Casco Antiguo, en la noche es un lugar tan bueno como cualquier otro. La arquitectura y el estilo antiguo de alumbrado público dan un brillo nostálgico que recuerda más a una época pasada.
La característica más llamativa de Varsovia ha sido su regeneración después de su devastación durante la Segunda Guerra Mundial. Las primeras bombas de la Luftwaffe alemana cayeron en la ciudad al amanecer de una fecha que no cae en el olvido, el 1 de septiembre de 1939. Durante la ocupación nazi, casi el 85% de la ciudad se ve reducida a escombros y 700.000 personas perdieron la vida.
Arrasada como resultado de las órdenes de Hitler en 1945, tras el alzamiento del ejército clandestino polaco, la mayor parte de Varsovia y centro histórico de la ciudad es reconstruida en una docena de años. La reconstrucción del Casco Antiguo de Varsovia, refleja el deseo del país de sobrevivir y superar los malos tiempos, incluyendo su salto a la economía de mercado.
Por medio de los esfuerzos de toda la nación, y del apoyo de las comunidades polacas en el extranjero, los preciosos castillos, monumentos, catedrales y edificios gubernamentales que fueron, y son, el corazón y el alma de Varsovia, son meticulosamente restaurados.
Heroica ciudad que no olvida su pasado pero que sabe mirar hacia el futuro, por lo que, en 1980, es declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, como ejemplo destacado de reconstrucción casi total de una secuencia histórica que se extiende desde el siglo XIII hasta el siglo XX.
Por lo general, edificios poco rígidos y fríos; el centro es más acogedor y limpio, con amplias avenidas reservadas a transportes públicos. Además de ser apetecible, resulta muy gratificante pasear por una ciudad que esta por descubrir, en un ambiente un poco frío climatológicamente hablando, es siempre cautivador. Conocer su gastronomía y su acogedora forma de ser, manejarnos con su moneda, intentar entendernos mutuamente tiene su chispa.
Tras la visita a un nuevo restaurante y un bar de copas, donde nos sirven un par de ron cola, de nuevo gestionamos el servicio de un taxi. No será difícil encontrarlo, ya que aunque cuentan con poco espacio para aparcar, aprovechan las aceras para quedar estacionados.

Llegamos a Varsovia en la víspera de un miércoles por la tarde, con lluvia y con prisas, a penas puede disfrutar de su entorno. Como oscurece pronto, también amanece pronto, por lo que temprano suena el despertador. Al día siguiente, pude conocerla más profundamente, desde el primer momento, me sentí en la Europa de verdad, la belleza y energía del lugar me impresionaron. La riqueza histórica de la ciudad se funde con el dinamismo actual.
Amanece gris, mañana fresquita, aunque sin presencia de agua. De nuevo en el centro, nuestro primer destino será los Grandes Almacenes Wars Sawa Junior, no sin antes recorrer parte del paseo “Aleje Jerozolimskie” y las calles Krucza, Chmielna y una de las más importantes; la calle del Mariscal “ul. Marszalkowska”.
Entre ul. Marszalkowska y una de sus paralelas, la ul. Emilii Plater, se encuentra el edificio más polémico de la arquitectura contemporánea, el Palacio de Cultura y la Ciencia “Palac Kultury i Nauki” (PKi), un enorme edificio de arquitectura realista rusa, el cual constituye un legado del comunismo ruso al pueblo de Polonia.

Según Stalin, el Palacio de Cultura es un regalo del pueblo soviético a Polonia, pero el hecho es que en su época era considerado por los polacos como un símbolo de la dominación de la URSS.
Construido entre 1952 y 1955, con sus 230,70 metros (sin la antena), durante años fue uno de los edificios más altos de Europa y uno de los rascacielos más alto de Varsovia. Su estilo imita a la universidad rusa y alberga el centro de cultura y arte de la población. En contraposición a la polémica, en 2007 es declarado Patrimonio Nacional y símbolo de la ciudad.
En la actualidad a mucha gente este recuerdo del pasado le desagrada bastante, en especial a las generaciones más mayores que vivieron esa época mientras que a los más jóvenes esto les es más indiferente. Lo que sí es cierto de este edificio es que hoy en día es cada vez es más aceptado con naturalidad por la población local.
Subirse al mirador de la planta número treinta cuesta unos 10 zlotys y las vistas que se tienen de la ciudad son únicas por lo que es una visita obligada. Junto con las oficinas, el edificio alberga un auditorio, un cine, un teatro, una pista de patinaje sobre hielo y una discoteca-cafetería en los bajos del edificio.

A pocos metros se levanta la lujosa torre Zlota 44, el mayor rascacielos residencial de Europa una vez inaugurado en el 2013.
Importante movimiento en cuanto a la construcción se observa en la urbe, como ejemplo el que encuentro al paso de ul. Przeskok, esquina con Plac Powstanców Warszawy, ul. Szpitalna y ul. Wojciecha Gorskiego.
En ul. Wojciecha Gorskiego se sitúa uno de los clásicos Retro Music Club, luego puedo seguir ul. Kubusia Puchatka y posteriormente me incorporo a una de las calles más importantes y concurridas, ul. Swiestokrzyska.
En los últimos años, una gran zanja ha recorrido Varsovia de este a oeste, es la nueva línea del metro. Polonia se ha convertido en uno de los objetivos más atractivos para los inversores en Europa gracias a los fondos comunitarios, 67.000 millones de euros, en gran parte destinados a infraestructuras, que permiten al país ser el mayor receptor de ayudas de la UE periodo 2013.

La construcción bulle en todo el país y está siendo de gran ayuda durante la crisis financiera: terminales aeroportuarias, carreteras, ferrocarriles, tranvías,…, según cuentan: “Antes de acabar una obra, ya tienes trabajo en otra”.
Los palacios, iglesias y mansiones de Varsovia presentan una gran riqueza de color y de detalles arquitectónicos. Los edificios son representativos de casi todos los estilos y períodos de la arquitectura europea. La ciudad tiene maravillosos ejemplos de la arquitectura gótica, renacentista, barroca y neoclásica, los cuales están localizados a pocos pasos del centro de la ciudad.
En calle Swiestokrzyska, dos ejemplos de palacios: Plac Powstanców Warszawy frete a Staszic Palace.
De nuevo, la elegante Nuevo Mundo “Nowy Swiat”, calle alineada, con terrazas recién pavimentadas, donde en los meses de verano los turistas disfrutan de sus muchos bares y cafés.
A partir de aquí se puede acceder hacia la famosa y glamorosa calle de “Krakowskie Przedmiescie”, donde se encuentra una estatua de Nicolás Copérnico “Nicolaus Copernicus Monument”, astrónomo del Renacimiento que formuló la conocida teoría heliocéntrica del Sistema Solar, concebida en primera instancia por Aristarco de Samos.
Consecutivamente, la Iglesia de la Santa Cruz “Holy Cross Church” o “Bazylika Mniejsza pw. Swietego Krzyza”. Santa Cruz es uno de los monumentos antiguos más importantes de Varsovia. Fue aquí donde, en el año 1683, el rey Juan III Sobieski encomendó a Dios su destino y el de la patria antes de partir en la expedición hacia Viena. En los pilares del templo se empotran urnas que contienen los corazones del compositor Fryderyk Chopin y del escritor, laureado con el Nobel de literatura, Wladyslaw Reymont.
¿A que alguna vez habéis oído eso de “aunque lo mande el Sursum Corda”? Pues por primera vez, aquí he visto escrito: “SvrSvm Corda” (en latín, “levantemos el corazón”).

A medida que se avanza por vías y calles, se aprecia una ciudad cuya superficie está cubierta por áreas verdes y un centro cultural para todos los gustos y para todos los bolsillos.
El Palacio Presidencial “Palac Prezydencki”, reconstruido varias veces, es el más grande de los palacios de Varsovia, consta de un cuerpo principal de cuatro pisos y dos alas laterales de dos pisos. Desde 1994 es sede oficial del Presidente de la República de Polonia. Como atractivo especial, a las 12 de la mañana, la ceremonia del cambio de guardia militar.
El estilo neoclásico en Varsovia puede ser descrito por su simplicidad y por sus formas geométricas combinadas con una gran inspiración en la cultura romana. Uno de los mejores ejemplos del neoclásico es la fachada de la conocida comúnmente como la Iglesia Carmelita.
La Iglesia católica de la Asunción de la Virgen María y de San José “Kosciol seminaryjny w Warszawie Carmelite Church”, tiene la fachada de estilo neoclásico más notable de Varsovia, creada entre 1761 y 1783, asume su aspecto actual a partir del siglo XVII y es muy conocida por sus campanarios gemelos con forma de incensario, actualmente en obras.
El crecimiento económico durante los primeros años del Congreso de Polonia trajo consigo un efímero auge de la arquitectura. El revive neoclásico afectó a todos los aspectos de la arquitectura.
La Ciudad Vieja “Stare Miasto” o Casco Antiguo «Starówka» es uno de los lugares más pintorescos de la capital. Se constituye a finales del siglo XIII alrededor del actual Castillo Real, lo que era la residencia de los duques de Mazovia y en la Segunda Guerra Mundial fue totalmente destruida por los nazis. Aquí se ubica el Museo Histórico de la Ciudad, donde se visualiza una película que describe la devastación de Varsovia.
El Castillo Real ofrece una hermosa vista del río Vístula y desde aquí se puede ir andando a la Plaza del Mercado, entre los lugares de interés de la zona se incluyen “Barbakan Warszawski”, Plaza del Castillo “Plac Zamkowi”, Columna de Segismundo, Catedral de San Juan y la torre de la iglesia de St. Anny “Kosciol Akademicki sw. Anny”.
Aquí, la arquitectura gótica está representada en las majestuosas iglesias y en las fortificaciones, las construcciones más significativas son la Catedral de San Juan Bautista, la iglesia de Santa María Magdalena, actual Catedral, la torre de la Pólvora y el Castillo Real Curia Mayor.
Los ejemplos más interesantes de la arquitectura manierista son el Castillo Real y en el barrio viejo la iglesia jesuita Virgen de Gracia.
Las primeras estructuras de estilo barroco son la iglesia de San Jacinto y en honor al rey Segismundo III, la Columna de Segismundo “Kolumna de Zygmunta III Wazi”.
En Plac Zamkowy, hace esquina “Restauracja Przy Zamku”, lugar para el descanso y la tertulia, lugar para tomar unas Cervezas Tyskie y ver lo singular del fantástico paisaje. A pocos metros, en una de las bocacalles, Iglesia de San Martin “St. Martin’s Church”, de fachada barroca, aunque el interior es completamente moderno.
En la actualidad Nueva Ciudad “Nowe Miasto” es una de las zonas más populares de Varsovia, saliendo de la Ciudad Vieja hacia el norte, en dirección por la Barbacana, y se extiende a lo largo de la calle Freta.
Nowe Miasto, en un principio es llamada Nueva Varsovia, debido a que cuando esta zona se comienza a urbanizar en el siglo XIV pasa a ocupar el espacio entre la Ciudad Vieja y el pueblo de Zakroczym, a orillas del Vístula, siendo una localidad independiente de Varsovia hasta el siglo XVIII.
El auge de la construcción es una de las causas que explican que el país haya esquivado hasta ahora la crisis. Las previsiones de crecimiento de la economía para este año doblegan más del doble, frente la media del conjunto de la UE. Detrás de este negocio hay empresas de todo el continente, incluidas muchas españolas, ávidas de negocio. Polonia es ahora la principal plataforma de construcción en Europa, como Alemania lo fue en los noventa. De nuevo en calle Krakowskie Przedmiescie, cruce con calle Ossolinskich, se puede observar un ejemplo de cómo se construye en el casco antiguo.
Rio Vístula “Rzeka Wisla” es uno de los principales ríos de la Europa Oriental.

Se trata del más largo de los que desembocan en el mar Báltico y el más importante de Polonia, por la que discurre íntegramente. Varsovia tiene el privilegio de ocupar ambas orillas. Especialmente al atardecer, un paseo a lo largo del Vístula, es muy reconfortante y recomendable.
Cruzando el río desde el casco antiguo hasta el nuevo barrio de moda de Praga se atraviesa el Puente de Santa Cruz “Most Swietokrzyski”, que desde su inauguración en el 2000 es ya uno de los puentes más famosos de Polonia y un símbolo de la moderna Varsovia.
Si bien no es una zona turística propiamente dicha, el Barrio de Praga, es la parte más auténtica de la ciudad y en donde aún se conservan, aunque en no muy buen estado, edificios y partes de antes de la segunda guerra mundial.
Notable ejemplo de la arquitectura contemporánea es el Estadio Nacional de Varsovia, antiguo Estadio del Décimo Aniversario, que solía ser el mercado al aire libre más grande de Europa.
Situado en el centro de la capital polaca, a orillas del río Vístula, fue una de las últimas sedes de la Eurocopa 2012 en acabarse. Este impresionante, moderno y cómodo estadio acogía el partido inaugural del campeonato de fútbol, organizado conjuntamente por los países de Polonia, y Ucrania y que ganaba la Selección Española en un histórico partido.
Pese a problemas técnicos fue inaugurado meses antes, enero del 2011, cerca de cuarenta mil aficionados pudieron al fin conocer el mayor espacio deportivo de Polonia. El exterior, decorado con los colores de la bandera nacional, da paso a un moderno espacio con ocho plantas y una fachada se caracteriza por tener en el centro de su estructura una aguja gigante que alcanza los 30 metros de altura. Actualmente cuenta con una capacidad para 58.500 personas.
Para respirar una atmósfera de pueblo y con cierta bohemia, hay que dar un paseo por la calle Francuska donde los restaurantes y boutiques se codean con los poetas y pintores. Zona residencial de casas bajas, la ul. Francuska es una de las calles principales del barrio de Saska Kepa y está a rebosar de restaurantes, cafeterías, heladerías, panaderías y bares. Ahora en primavera, y verano, tiene muy buen ambiente, muchas terracitas y gente paseando. Hay miles de sitios para todos los gustos, ofrece restaurantes de todo tipo: indio, francés, italiano, …, pizzas, kebad, …, y croque-madame para desayunar. Llama la atención y nos deja para el recuerdo, una terraza con paraguas colgados de distintos colores, una forma muy particular de atraer clientes y proyectar sombra.
Estuve en varios lugares y me lo pasé genial. ¡Aquí la vida y el entretenimiento se entienden de otra manera y es todo mucho más barato que en España!
-Quizás lo peor organizado fue la vuelta, pasarte tres horas y media metido en un autobús en el aparcamiento al lado del Estadio Nacional, desde las once hasta las dos y media de la madrugada, tiene poco de lógico-





