La nueva edificación mantiene de fachada los treinta y seis metros de largo del anterior edificio a Gran Vía, consta de planta sótano, planta baja, más cinco plantas superiores.
La planta sótano se compone de cocina, servicios de clientes, cabina para teléfono público, cuartos de instalaciones, almacenes varios, pasillos, así como otros servicios de personal.
La planta baja, está destinada al área administrativa, recepción, con acceso directo desde la calle, cafetería y dos zonas de estar. Permitiendo el acceso a la zona de convento, mediante una escalera que conecta con una amplia nave, salón de clientes.
En las cinco plantas superiores, se distribuyen oficios y 44 habitaciones, alineadas a lo largo de un pasillo interior y con fachada a la calle Gran Vía de Colón.
Para permitir una distribución de trazados rectos y la entrada de luz en zonas comunes, pasillos y escaleras, se mantiene entre el nuevo edificio y convento dos patios, uno a cada lado y de forma irregular.
La península Ibérica presenta una sismicidad moderada, destacando por su mayor actividad algunas zonas entre las que se encuentra el sureste español, es en esta zona donde son previsibles los mayores terremotos. En este sentido, la provincia de Granada presenta una sismicidad relativamente elevada. Teniendo en cuenta estas circunstancias y las propias para dar solución al proyecto, se ejecuta una estructura porticada, principalmente con forjados reticulares y pilares de hormigón armado.
En el caso de la primera hilada de fachada, los pilares son perfiles metálicos con crucetas en la parte superior, los cuales adoptan además la función de soporte y conexión del muro que se conserva. El forjado de la última planta, en algunos casos inclinados, se ejecuta mediante losa de hormigón armado.
Los cerramientos hacia exteriores, cajas de escaleras y ascensores, se elaboran con ladrillo macizo perforado y las divisiones interiores entre habitaciones, pasillos y demás dependencias se realizan con placas de cartón-yeso.
Hacia fachada a Gran Vía de Colón, se mantiene la planta baja con pilastras entre huecos, en forma de arco muy rebajado. Las pilastras se revisten mediante piedra de sierra Elvira y los huecos entre estas, son acristalados.
En las dos plantas siguientes se mantiene la fachada modernista, modernismo sencillo de Juan Montserrat Vergés, conservando los sencillos adornos o encintados. Se mantiene, además, el señalizado centro, uniendo los dos huecos centrales de cada planta en un conjunto específico.
Constructivamente, la fachada hacia Gran Vía de Colón, se compone de muro en fábrica de ladrillo macizo, aplicación de estuco en la rehabilitación de plantas primera y segunda, teñido previamente en masa con ocre.
La fachada de las tres plantas superiores, de nueva ejecución, son planas, sin vuelos, balcones u otros elementos distintivos o decorativos, con una disposición rítmica de huecos, regular y simétrica.
Conscientemente, el equipo de arquitectos, deja una clara marca en la fachada entre lo antiguo y lo actual, entre lo que se restaura y lo que se hace nuevo, para tomar conciencia del volumen y acabado del anterior edifico (anastilosis).
La fachada de la última planta se remata con un entramado metálico, volado desde el propio edificio, realizado así para el posterior mantenimiento de la carpintería exterior, su fachada trasera, la que mira hacia el interior del convento, se ejecuta un singular muro cortina.
La cubierta y azoteas se resuelven mediante cubierta transitable. El tejado, hacia fachada principal, se remata con chapa metálica grecada.
Los huecos de fachada, ventanas, se cierran con carpintería metálica imitando la madera, la fornícula central de planta primera, se resuelve igualmente.
GALERÍA FOTOGRÁFICA ESTADO ACABADO
GALERÍA FOTOGRÁFICA DURANTE LA EJECUCIÓN DE LAS OBRAS
Demolición
Ejecución