Casas Moriscas siglo XV-XX

Conversión Moriscos 1521Es la parte más antigua del conjunto, ya que la traza de la edificación y algunos elementos de la misma se remontan al período nazarí, siglos del XIII al XV, aunque la vivienda parece pertenecer a la época morisca, finales del siglo XV,  principios del siglo XVI.

Con objeto de materializar las primeras fundaciones de conventos y monasterios situados a intramuros en la Granada de fines del siglo XV y principios del XVI, es frecuente la cesión de varias casas colindantes. Algunas de ellas se demuelen para construir en su lugar los elementos arquitectónicos que necesitan espacios de mayor tamaño como es la iglesia y el claustro con sus naves anexas, refectorio, sala capitular, etc. Sin embargo, otras casas se integran al conjunto conventual, con objeto de economizar gastos, pues admite ser reutilizadas como portería, vivienda del capellán o noviciado. Incluso, en fechas más recientes, probablemente sirvió como vivienda a la familia encargada de cuidar el recinto religioso.

Se trata, por tanto, de un conjunto de edificaciones enclavadas en la donación inicial de la orden Jerónima, y que no fueron derribadas en el proceso de edificación del antiguo convento, integrándose sin embargo como dependencias del mismo y sufriendo diversas modificaciones durante la vida de este.

La casa morisca queda incluida en el conjunto arquitectónico que constituyen el monasterio de Santa Paula, no viéndose afectada por la apertura de Gran Vía de Colón, ya que se encuentra próxima a la calle Portería de Santa Paula, en el sector suroeste.

La fecha de fundación del monasterio nos marca el límite en la cronología de la casa morisca, cuya edificación debe situarse, por tanto, entre la reconquista cristiana de la ciudad, 1492, y el término del primer tercio del siglo XVI. Aunque la presencia de zapatas y canes renacentistas nos lleva a localizarla hacia el final del período citado.

Tipología

3EstadoActual PbajaSe trata de una casa cuya parte principal se organiza en torno a un patio peristilado en tres lados, de estilo granadino,  rectangular, con crujías en los cuatro lados, de los cuales, los mayores tienen una orientación cercana a la dirección norte – sur. En su origen tuvo solo dos plantas de altura. La superficie de la parcela es de 261 m2, y las dimensiones medias del patio son 10,30 m. x 6,40 m., incluidos los cenadores.

Al quedar la casa integrada dentro del recinto del monasterio y reestructurarse en varias ocasiones las calles adyacentes, se ha perdido su relación con la trama urbana musulmana. La calle Portería de Santa Paula, como indica su nombre, se debió de crear, o al menos modificar, con objeto de situar en ella la puerta del monasterio en el momento de su fundación. De nuevo se renovaron sus alineaciones, junto con las de la moderna calle del Marqués de Falces, al urbanizarse la Gran Vía de Colón, esto impide conocer con exactitud el lugar por donde se realizaría primitivamente el acceso a la vivienda morisca. De todos modos, algunos indicios como huecos tabicados y diferencias de nivel en solerías, permiten suponer que el zaguán pudo estar situado en el ángulo sureste, quizás con acceso desde algún adarve con salida a la desaparecida calle del Postigo de la Inquisición.

Las múltiples reformas sufridas en los cuatro siglos de vida monacal, con subdivisiones en la distribución y aumento del número de plantas, han hecho desparecer todo vestigio de la escalera primitiva. Actualmente hay una escalera situada bajo la galería de un patio pequeño, adosado a la crujía de poniente, que debe ser fruto de actuaciones realizadas en el siglo XIX, y otra se encuentra en una zona triangular residual, entre la casa y el claustro del monasterio, producida por la distinta orientación de las crujías de ambos.

5EstadoActual PaltaEl hecho de que ambas edificaciones tengan diferente orientación, es una prueba de que la casa es anterior al claustro del convento. No deja de ser curioso que una gran edificación, con muros de un metro de espesor, se interrumpa para respetar a otra cuyas fábricas tienen aproximadamente la mitad de grosor. No hay constancia si se mantuvo la casa morisca por su valor estético o simplemente por economizar gastos, aunque posiblemente se tendría más en cuenta esta última circunstancia.

La vivienda se utilizó como portería del monasterio y probablemente casa del capellán, es decir, el lugar a través del cual se produce la relación entre la clausura y el mundo exterior. La existencia de cuatro tornos, dos en cada planta, evidencia estas funciones. El mayor de ellos, comunicaba el irregular zaguán del monasterio con la sala baja septentrional de la casa. Los otros tres, permitían el intercambio de pequeños objetos, en los locutorios destinados a recibir visitas. Uno de ellos se situaba en la crujía oeste de la planta baja, y los otros dos en la norte de la planta alta.

Planta baja

7seccion hacia norte

Se conservan cenadores y galerías abiertas en los lados norte, este y oeste, aunque esta última es de construcción tardía. Inicialmente tuvo también cenador y galería abiertos en el ala sur, pero éstos, están tabicados.

La situada al norte se sustenta en dos esbeltas columnas de mármol blanco, sobre pedestales de piedra, con fustes cilíndricos sin éntasis, probablemente de procedencia nazarí, y coronadas por unos extraños capiteles, en los que apoyan zapatas de cartelas. Este curioso sistema de soporte, con reutilización de elementos de acarreo e ignorancia de la normativa clásica sobre el empleo de los órdenes, era frecuente en la arquitectura doméstica granadina del quinientos. El anti clasicismo se manifestaba en el empleo de zapatas de madera sobre los capiteles y el desinterés por las proporciones.

11Vista patio hacia el norteDetrás se encuentran las gorroneras de madera, que marcan el vano de entrada, actualmente tapiado, de lo que debió ser la sala principal de la casa. En las obras de rehabilitación iniciadas recientemente se ha descubierto la existencia de un arco angrelado de yeso en buen estado de conservación.

Esta sala había perdido completamente su carácter al dividirse en tres partes por muros transversales y abrirse en sus paramentos varios nuevos vanos. Su extremo occidental se convirtió en acceso a la clausura desde el zaguán del monasterio, y en el lado opuesto, a través de la esquina noroeste se estableció la conexión con el claustro.

Su alfarje es de doble orden de vigas, es decir, de jácenas y jaldetas, mientras que el del cenador es simple, con tablazón de cinta y saetino, no tienen gramiles. Su decoración se reduce a un ajedrezado, en blanco y negro, pintado sobre las caras oblicuas de cintas y saetinos. Las cabezas de las vigas de este alfarje se rematan hacia el patio en forma de canecillos aquillados. Solo se conservan las tres primeras del extremo oeste, bajo el cenador de ese lado, pues las otras fueron cortadas.

8seccion hacia el surEn el lado sur, el alfarje del cenador se sustenta inicialmente en una viga de gran canto, con apoyos solo en pilastras adosadas a los muros extremos, mediante canes renacentistas de acanto.

Su viguería es simple, con gramiles, y tiene el centro del papo de jácenas y cintas, decorado con encintados diagonales, en blanco y negro. Las caras oblicuas de cintas y saetinos presentan el mismo ajedrezado anteriormente descrito.

9seccion hacia el esteLa galería este se sostiene mediante doble fila de canes en voladizo, aunque la moderna construcción de una segunda planta ha obligado la colocación de dos toscos pies derechos de madera sobre pedestales de piedra. Los canes inferiores tienen buenas tallas de animales fantásticos, de aspecto rígido, y los superiores son de tres lóbulos, todos ellos de gusto gótico. El techo se decora igual que el del lado sur.

La galería tardía de oeste se apoya en canes sobre jabalcones, sin ningún interés artístico.

10seccion hacia oeste

El pavimento del patio principal tiene insinuados andenes en sus cuatro lados, que no se corresponden con la zona techada de los cenadores, por lo que no parecen originales. Tampoco debe ser muy antigua la fuente baja circular en piedra de Sierra Elvira, situada en el centro del mismo. No se conoce que la casa tuviese alberca, habitual en su época.

De los otros tres patios menores, el de mayor interés es el llamado “Compás”, por el que se producía la comunicación principal entre casas moriscas y el claustro del convento.

Planta alta

12galeria norteLas galerías, abiertas, tienen barandas de madera formadas por balaustres torneados de diversos tipos y épocas, así como pies derechos con zapatas de tres lóbulos en los lados antiguos. Como curiosidad convienen destacar el pie derecho situado en la esquina sureste, rematado por volutas jónicas.

El alfarje de la galería septentrional, sin gramiles, tiene los saetinos pintados con tréboles de cuatro hojas, y sus canecillos son aquillados. Los de la sala este y galerías este y sur, son iguales a los homólogos de la planta baja. Los canecillos de estas últimas son de tres lóbulos, pero todos aparecen con su extremo cortado.

El techo más notable de la casa es el de la sala norte de la planta alta, con alfarje mudéjar y dibujos de taracea, del que se conserva, aproximadamente, la mitad occidental. Es de par y nudillo, con limas mohamares y viguería gramilada, aunque sin lazo. Está totalmente cubierto de pinturas de tipo morisco, en las que predomina el color rojo almagra. Tiene epigrafía cúfica en las tabicas del arrocabe y cursiva en el alicer, cuya temática es religiosa. Los tirantes dobles no se apoyan en zapatas ni tienen gramiles, pero presentan el papo decorado con lacería pintada. A pesar de tener el faldón del testero parcialmente hundido, las pinturas se conservan en un estado bastante bueno.

La epigrafía es de calidad inferior a las que conocemos de época nazarí, lo que apoya la hipótesis de que corresponde al período morisco, como el resto de la casa.

En la parte con fachada a calle Portería de Santa Paula, un remonte posterior hace que un sector de la edificación tenga planta y dos pisos superiores.

Técnicas constructivas

Galería oeste

Los muros mantienen el testimonio de las numerosas modificaciones que ha sufrido esta casa. Los originales son de tapial, de color grisáceo, pobre en cal grasa. En las partes bajas, la apertura y cierre sucesivo de abundantes huecos, así como los refuerzos que han ido necesitando, han provocado la aparición de fábricas de ladrillo de diversos tipos.

Unas catas recientes, para comprobar el estado de la cimentación, indican que, hasta una profundidad aproximada de un metro y veinte centímetros bajo el nivel actual de la crujía sur, los muros siguen siendo del mismo tipo de tapial, y que hay una gruesa capa de relleno bajo la solería.

En la sustentación de los alfarjes que constituyen los techos de los tres cenadores originales, aparecen las tres técnicas constructivas empleadas para esta función en la arquitectura morisca: apoyos en muros y soportes centrales, lado norte, apoyos solo en pilastras extremas, lado sur, y voladizo soportado sobre dobles canes, lado este.

Elementos decorativos

Lo más notable es el gran arco angrelado, en el acceso a la sala norte, que se centra en las gorroneras de madera tallada conservadas. Las albanegas exteriores tienen atauriques de yeso, decoración preciosista y minuciosa, distribuidos simétricamente con respecto a la bisectriz, mientras que los correspondientes a las interiores, sin labrar, son pintados, y están bastante deteriorados. Tiene restos de policromía en colores rojo y negro.

Los arcos con albanegas pintadas son muy escasos en Granada, este del monasterio de Santa Paula presenta la particularidad del empleo de técnicas diferentes en sus caras interna y externa. Hoy día existen muy pocos arcos, que como este, conserven restos de su primitiva ornamentación pictórica.

Es interesante la pareja de capiteles de mármol blanco, que forman parte de las columnas que soportan la galería septentrional. Tienen collarino entorchado, doble fila de hojas de acanto lisas, y ábaco muy estrecho. Estas características, de forma corintia y hojas lisas, tiempo del Califato de Córdoba, sin embargo pasa a considerarse del primer tercio del siglo XVI, debido principalmente a la falta de ajuste con las proporciones clásicas, que sí trataban de mantener los cordobeses. Sin embargo, su gran parecido con otros musulmanes fechados en el siglo XII, induce a pensar que procedan de ese período. La mayor diferencia estriba en que los de Santa Paula tienen collarino, elemento del que carecen los ejemplares granadinos del mismo tipo.

Tallista SXIIIEn los elementos de madera tallada que se han descrito anteriormente, se pueden observar influencias góticas, como canes antropomórficos, zoomórficos, de tres lóbulos,…, y renacentistas, como las zapatas de cartelas y los canes de hojas de acanto. Si a ello se añaden las influencias nazaríes que aparecen en el arco angrelado, los capiteles de mármol y la decoración epigráfica, obtenemos la fusión estilística que caracterizó a la arquitectura morisca, como episodio específico dentro de la arquitectura mudéjar.

La mayor presencia en la carpintería granadina de este período de aportaciones estilísticas procedentes de Castilla, tanto gótica como renacentista, en relación a las autóctonas nazaríes, debió tener su causa en la llegada de operarios castellanos, lo que no fue necesario en otros oficios más arraigados en la tradición islámica.

Hipótesis del estado inicial

4Hipotesis estado inicial PbajaSe ha dibujado unos planos hipotéticos de lo que se supone fue el estado inicial de la casa cuando se construyó. Para ello, tomando como base los de estado actual se han eliminado divisiones y soportes posteriores y se han cerrado los huecos modernos y abierto los antiguos. El resultado de esta operación son unas plantas que demuestran una gran permanencia de la tradición nazarí: simetría en la composición general, patio rectangular, salas principales situadas en los lados menores, orientados a norte y sur, precedidas por cenadores y con acceso a través de arcos de yeso.

No se puede descartar la posibilidad de que se reutilizasen cimentaciones o muros de una edificación medieval durante la construcción de la casa morisca. También se observa la evolución tipológica que se produjo entre las casas nazaríes de cierta importancia, con pórticos en dos lados, y las moriscas. Estas, en una primera etapa, tuvieron una galería más y, posteriormente, contaron con cuatro, completando el anillo de comunicación horizontal en la planta superior.

En este caso, la vivienda tiene crujías en los cuatro lados, pero galerías solamente en tres, siendo la norte y sur más amplias que la de levante, ya que esta última tiene función de paso solamente, y no de estancia como las otras. La construcción, muy posterior, de la cuarta galería, sigue la tendencia de las casas moriscas de época tardía, con más influencias cristianas que musulmanas. Las crujías de levante y poniente debieron estar divididas en varias habitaciones, dada su gran longitud, aunque no es posible establecer con seguridad la situación de los muros divisorios.

6Hipotesis estado inicial PaltaExiste un patinillo adosado a la crujía de poniente, en su lado norte tiene una galería muy deteriorada, aunque todavía se pueden ver un can antropomórfico sosteniendo un extremo de la jácena y una zapata zoomórfica sobre su único pie derecho conservado en la planta alta. Al picarse los revestimientos de sus muros, por las obras en curso, se ha podido observar que se trata de fábricas constituidas por entramados de madera y ladrillo, con reutilización de viguetas gramiladas en pies derechos y alfarje, lo que lleva a pensar que probablemente se trate de un sector reformado, al reestructurarse a comienzos del siglo XX la calle Portería de Santa Paula, con elementos de madera reutilizados.

Así mismo, otras habitaciones enlazadas actualmente con la crujía oriental, pero situadas a distinto nivel, deben interpretarse como añadidos a la estructura primitiva, fruto del proceso inicial de agregación de parcelas, o más probablemente, de las segregaciones y reparcelaciones causadas por las modificaciones de la trama urbana.

Información extraída del proyecto inicial para reconvertir las edificaciones existentes en Hotel de lujo y las encontradas en Cuadernos de la Alhambra – Casa morisca del ex – monasterio de Santa Paula, Granada, de Antonio Orihuela Uzal.